NOCHE DE TRANSLACIÓN

Author: Luzciernaga / Etiquetas: , ,


Movimiento continuo, cóncavo y convexo, con la misma luna sobre tan diversos callejones.
Era un pueblo fantasma aquel en que me encontraba, casi sola, casi sin nada. A la entrada había un local de servicios, que me rento una bicicleta estacionaria, con la que recorrí muchas calles, pedaleando despacio, disfrutando del aire en mi cara y mí pelo. Los fantasmas saludaban amables en cada esquina, siempre atentos a las visitas, cordiales, casi entrañables. Yo los veía, y pensaba:”parece que fue ayer”, pero no me detuve.
Las calles empedradas hacían rodar mi bicicleta lo suficientemente despacio como para verlos detenidamente, pero no lo suficiente como para desear detenerme a recordar viejos tiempos.
Más bien anduve, hasta la taberna de la calle principal, la calle donde late el corazón de aquel pueblo muerto, frente a la barra había un hombrón de espalda ancha, con un vaso de whisky del que no se animaba a tomar, y la mirada perdida, lejana.
Cuando lo vi, recordé cuanto necesitaba yo un abrazo, y al girarse y poner sus ojos en los míos me di cuenta que él lo necesitaba aun mas que yo, pero que no lo pediría, ni ahora ni jamás, porque era un hombre fuerte, que se sabia con capacidad para soportar encima el peso de la tristeza, la amargura y la soledad.
Pedí un jugo cítrico con vodka que nunca llego, así que luego de esperar solo humedecí mis labios con mi lengua y Salí del lugar, sin la sed saciada, con el corazón encogido, viendo mas parroquianos llegar, y sabiendo que ninguno encontraría nada que les diera un poco de paz.