La Mano Desconfiada

Author: Luzciernaga / Etiquetas: , , , , ,




Caminar mas que ejercitar el cuerpo, ejercita la mente; apenas unas calles y todo puede verse tan diferente, apenas unos pasos y comienza a ser otra la gente.
Apenas a unos metros de donde se encuentran las raíces de mis pies me encontré con el recuerdo de una quimera muy querida, la reconocí enseguida aunque aun la veía lejana, conforme se acerco recordé sus pasos, su sonrisa y su mirada, aquella que durante tanto tiempo me mantuvo atada a un sentimiento que sin saber si era mio me daba pena y me alegraba el alma.
Ya no es hoy el mismo, sus pies muestran que ya ha andado muchos mas pasos, que es mas sabio y mas experimentado.
Los latidos de mi corazón muestran que ya no es aquella ilusión que tanto me atormentaba y fascinaba, mi corazón, otrora desbocado, hoy late sereno, sin sobresaltos ni lamentación.
Cruzamos algunas palabras y casi me dio ternura, por los viejos tiempos, por los malos tiempos, por aquellos que fueron nuestros tiempos.
Hablamos de frente, de igual a igual, como nunca antes había ocurrido, como nunca antes habría sido.
Aun lleva puesto el mismo brillo en los ojos, aun a pesar del tiempo se siguen enganchando como si se gritaran las miradas que dicen todo sin decir apenas nada.
Tome su mano desconfiada, que me daba la espalda, que no dejaba verse, oculta a mi vista, a darse a conocer y ser sorprendida
Sorprendida con la guardia baja, como si alguna vez la bajara, con el sentimiento en los ojos, como si alguna vez lo aflorara, con el pensamiento en los labios como si nunca lo callara.
No nos dijimos adiós, solo hasta mañana, cuando la luna cambie, cuando el cielo oscuro nos ampare y nos oculte a las miradas, para averiguar de frente lo que guarda cada carta, para acercar los destinos, mas allá de lo que se esperara.

NOCHE DE TRANSLACIÓN

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Movimiento continuo, cóncavo y convexo, con la misma luna sobre tan diversos callejones.
Era un pueblo fantasma aquel en que me encontraba, casi sola, casi sin nada. A la entrada había un local de servicios, que me rento una bicicleta estacionaria, con la que recorrí muchas calles, pedaleando despacio, disfrutando del aire en mi cara y mí pelo. Los fantasmas saludaban amables en cada esquina, siempre atentos a las visitas, cordiales, casi entrañables. Yo los veía, y pensaba:”parece que fue ayer”, pero no me detuve.
Las calles empedradas hacían rodar mi bicicleta lo suficientemente despacio como para verlos detenidamente, pero no lo suficiente como para desear detenerme a recordar viejos tiempos.
Más bien anduve, hasta la taberna de la calle principal, la calle donde late el corazón de aquel pueblo muerto, frente a la barra había un hombrón de espalda ancha, con un vaso de whisky del que no se animaba a tomar, y la mirada perdida, lejana.
Cuando lo vi, recordé cuanto necesitaba yo un abrazo, y al girarse y poner sus ojos en los míos me di cuenta que él lo necesitaba aun mas que yo, pero que no lo pediría, ni ahora ni jamás, porque era un hombre fuerte, que se sabia con capacidad para soportar encima el peso de la tristeza, la amargura y la soledad.
Pedí un jugo cítrico con vodka que nunca llego, así que luego de esperar solo humedecí mis labios con mi lengua y Salí del lugar, sin la sed saciada, con el corazón encogido, viendo mas parroquianos llegar, y sabiendo que ninguno encontraría nada que les diera un poco de paz.


Aun guardo aquella vieja postar parisina, de la bella mujer desconocida, y la dedicatoria en letra de piquitos, escrita con pluma fuente. La guardo por linda, por antigua, por que es mia, porque alguien un dia decidio que a quien pertenecia llevaba demasiado tiempo muerta como para que le importara el paradero de aquella postal. Por eso ahora es mia, no es dirigida a mi la dedicatoria, pero la guardo con celo como un caro recuerdo de familia.

De la familia que siempre quise, de los antepasados que quise ver reflejados en viejas fotografias sepia recordando cada nombre, cada dato.

La familia que me acogiera cuando de niña me cayera de un arbol, la abuela condesdenciente que cuando yo fuera adolescente me hiciera contarle como eran los ojos de aquel muchacho simpatico y educado para poder recordar los del abuelo, cuando a hurtadillas la miraba al verla pasar junto a su madre camino al mercado.

De aquello me queda solo esa postal, de la mujer bella, sin tiempo, sin prisa, sin preocupacion y sin edad.

Y el recuerdo de aquella extensa familia que no tuve jamas.

RECUERDOS

Author: Luzciernaga /


Anoche me tope con un recuerdo, casi olvidado de alguien que fui y que es el antecedente inmediato a quien soy.
No esperaba encontrarme con el, solo tomaba cafe tranquilamente cuando lo vi, frente a mi, cristalizado a punto de derramarse.
Hay visitas inesperadas, que no por eso se rechazan, y los recuerdos casi siempre son de esas, que solo vienen a saludar y se despiden sin sentarse siquiera a conversarse un poco.
La memoria mantiene viva el alma, le da esperanza, le da fuerza le recuerda y le devuelve por instantes el tiempo.
La memoria tambien a veces es un verdugo, dulce verdugo que hiere, pero despues del latigazo lame la herida.
Se que como todos tambien formare parte de algun recuerdo, quizas de mas de uno, eso no lo sabre con certeza, un recuerdo dulce o un recuerdo ingrato.
Alguien digo que es imposible olvidar lo que se amó, solo se puede recordar sin dolor, yo no aspiro a olvidar, y el cuanto al dolor, es dificil de evitar.
Y a veces creo que el dia que deje de doler, olvidare que me equivoque y lo volvere a hacer, como una leccion no aprendida, una pagina arrancada del cuaderno de mi vida, que deja incompletos los capitulos de mi pasado