Caminar mas que ejercitar el cuerpo, ejercita la mente; apenas unas calles y todo puede verse tan diferente, apenas unos pasos y comienza a ser otra la gente.
Apenas a unos metros de donde se encuentran las raíces de mis pies me encontré con el recuerdo de una quimera muy querida, la reconocí enseguida aunque aun la veía lejana, conforme se acerco recordé sus pasos, su sonrisa y su mirada, aquella que durante tanto tiempo me mantuvo atada a un sentimiento que sin saber si era mio me daba pena y me alegraba el alma.
Ya no es hoy el mismo, sus pies muestran que ya ha andado muchos mas pasos, que es mas sabio y mas experimentado.
Los latidos de mi corazón muestran que ya no es aquella ilusión que tanto me atormentaba y fascinaba, mi corazón, otrora desbocado, hoy late sereno, sin sobresaltos ni lamentación.
Cruzamos algunas palabras y casi me dio ternura, por los viejos tiempos, por los malos tiempos, por aquellos que fueron nuestros tiempos.
Hablamos de frente, de igual a igual, como nunca antes había ocurrido, como nunca antes habría sido.
Aun lleva puesto el mismo brillo en los ojos, aun a pesar del tiempo se siguen enganchando como si se gritaran las miradas que dicen todo sin decir apenas nada.
Tome su mano desconfiada, que me daba la espalda, que no dejaba verse, oculta a mi vista, a darse a conocer y ser sorprendida
Sorprendida con la guardia baja, como si alguna vez la bajara, con el sentimiento en los ojos, como si alguna vez lo aflorara, con el pensamiento en los labios como si nunca lo callara.
No nos dijimos adiós, solo hasta mañana, cuando la luna cambie, cuando el cielo oscuro nos ampare y nos oculte a las miradas, para averiguar de frente lo que guarda cada carta, para acercar los destinos, mas allá de lo que se esperara.



